Lo primero que hay que preguntarse es: ‘qué es ser infiel



Lo primero que hay que preguntarse es: ‘qué es ser infiel’, porque puede variar mucho lo que se considera infidelidad de una cultura a otra, e incluso de una persona a otra.



Hay que ver si uno necesita que esos límites sean más estrechos y el otro necesita más libertad. En principio no es ni malo ni bueno, pero es necesario dejarlos claros desde casi el principio de la relación para que uno no se sienta ahogado y el otro viva constantemente en alerta de una posible infidelidad. Si hablamos de razones, podemos encontrar tantas como personas existen, pero aquí hay un pequeño resumen de las más comunes.




1. No saber estar solo. Hay personas que ‘necesitan’ estar en una relación y esa necesidad hace que antes de dejar una relación se aseguren que ya hay otra persona que va a sustituir a la anterior. Sobra decir que empezar una relación desde la imposibilidad de estar solo, es empezar a construir una casa sobre unos cimientos muy débiles.


2. Pensar que una vez se ha acabado la fase de enamoramiento se ha acabado del todo el Amor.
Si confundimos ese subidón que produce el enamoramiento con amar a la pareja, hará que cuando este se reduzca, y siempre lo hace porque estamos programados biológicamente para ello, no sepamos continuar más allá.


3. Sentirse inseguro frente a la pareja. 
Esa inseguridad producida por tener una pareja que pensemos que es más joven, más atractiva, etc. que nosotros, hará que busquemos de forma inconsciente reafirmar nuestro valor, sentirnos mejor volviendo al mercado amoroso y demostrándonos que pueden haber más personas interesadas en nosotros. El problema es que las infidelidades causadas por este motivo no suelen ser muy pensadas, ni meditadas, y el arrepentimiento está a la vuelta de la esquina.


4. Por venganza si consideramos que nuestra pareja ha tenido un comportamiento que nos parece injusto. Quizás como sospecha de una infidelidad de la otra parte, antes de preguntárselo, preferimos ser nosotros también infieles.


5. Cuando tenemos expectativas irracionales de lo que una pareja debe ofrecernos.
Esperando que cumplan todas nuestras necesidades y deseos. Claro cuando fallen, y esto es algo inevitable, se puede sentir que la infidelidad está justificada. Los adultos que han sido muy mimados de pequeños son más propensos a ser infieles, ya que esperan el mismo trato por parte de su pareja que han tenido de sus padres.


Ser fiel a la pareja que tenemos es una decisión que tenemos que tomar casi cada día, porque habrá una parte de nosotros que sienta curiosidad de experimentar. La monogamia nos permite disfrutar de mucha confianza, intimidad, compromiso y amor pero, como todo en la vida, tiene su lado positivo y negativo, también nos obliga a renunciar a vivir otras realidades. Así que es una decisión que está totalmente en nuestras manos.

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