No lavó su cabello por 6 meses por una depresión. Entonces una estilista la obligó a visitarla



“Hoy, cambié la vida de alguien y es algo que nunca olvidaré”. Y es que el cambio es radical.


Lo que para algunos puede ser algo tan simple, para otros puede marcar un verdadero precedente en sus vidas. Y es que la infinidad de realidades que nos rodean diariamente dificultan el proceso para ser capaces de ponernos en el lugar del otro. A pesar de saberlo, solemos olvidar que un simple gesto puede llegar a modificar por completo el día de alguien, ya que son esas pequeñas cosas, esos pequeños detalles los que nos hacen ser realmente felices. 

La conmovedora historia de Kate Langman nos muestra cómo podemos diariamente cambiar las vidas de otras personas, o simplemente mejorarlas. A pesar de que no podamos frenar el hambruna o darle un hogar a quienes no lo tienen, sí podemos hacer que otros sonrían. Una mujer que trabaja en un salón de belleza, divisó a una mujer que en aprietos, buscaba y buscaba productos de belleza que le entregaran suavidad al cabello. 

Al preguntarle si necesitaba ayuda, ella manifestó que hace 6 meses que padecía de una severa depresión que provocaba que no pudiera levantarse de su cama, por lo que lavar su cabello era algo completamente impensable. Con el transcurso del tiempo, su pelo se volvió pegajoso y enredado. No tenía movimiento y era incapaz de cepillarlo, por lo que debía arreglarlo antes de que éste comenzara a caerse de manera precipitada.

La trabajadora del salón miró su cabello y aseguró que parecía que tuviera rocas sobre su cabeza. Tras el primer diagnóstico, la chica aceptó y dijo que al día siguiente volvería para arreglar su pelo, pero no volvió. A las dos semanas siguientes aseguró que volvería, pero no lo hizo. En ese punto, la peluquera no estaba segura de que algún día volvería a verla. 


Kate realmente quería ayudarla, pero ella debido a su enfermedad, no era capaz de aceptar la ayuda. Hasta que un día, la mujer se acercó hasta el salón y explicó que finalmente pudo levantarse de su cama y tener la energía suficiente para ir hasta el local. El precio del corte no le importaba, lo único que realmente deseaba era que le devolvieran la vida, el amor propio y la seguridad en sí misma. 

Por más de 8 horas se prolongó todo el proceso. Cuatro horas fueron necesarias para limpiar su cabello, otras 3 para tinturarlo y una para el corte final. A pesar de que Kate tuvo que prolongar su horario de trabajo, ella se sentía dichosa por poder ayudarla.

“Los grandes cambios vienen siempre acompañados de una fuerte sacudida. No es el fin del mundo, es el inicio de uno nuevo”.

¿Qué te pareció el relato? ¿Haz tenido la suerte de devolverle la felicidad a alguien?

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